Sembrando
Sería más fácil enseñar a todos de la misma manera y crear un modelo único de alumno formado. En el campo de los cuidados, sin embargo, cada uno de nosotros tiene su propia esencia, su color, su experiencia personal, su trayectoria de vida.
Siendo cada alumno único en sus cualidades, sensibilidad, y percepción nuestro esfuerzo va en el sentido de apoyar a cada uno en sus necesidades específicas para que el aprendizaje sea más provechoso. Para ello, a lo largo de la formación, el equipo de formación y los asistentes formado por Bernard durante muchos años, tutelarán y apoyarán a los estudiantes para que puedan desarrollar sus propios talentos. La participación activa durante los seminarios, se facilita por medio de ejercicios prácticos y meditaciones, además de los propios Cuidados Egipcio-Esenios, lo que ayuda a que cada alumno conecte con sus capacidades y las pueda desarrollar en plena conciencia.
Partiendo del principio de que el aprendizaje de la práctica energética, es inseparable de un proceso de transformación interior, los cuidados que se imparten durante los cursos de formación, son las pautas a seguir para el alumno, que aprenderá a como actuar ante las solicitudes de ayuda, gracias a la utilización, el redescubrimiento y potencialización de sus sentidos sutiles.
Compartiendo
Los grupos de formación reagrupan a personas de actividades y profesiones múltiples. Esta diversidad enriquece al grupo en general y a cada uno de los integrantes en particular.
A lo largo del curso, los alumnos son invitados a compartir su punto de vista y sus experiencias. También realizan prácticas de los cuidados en pequeños grupos y se anima a los mismos a cambiar de grupo, a menudo para experimentar y desarrollar sus propios talentos.
Una parte importante de los seminarios, se dedica al desarrollo de la percepción y la intuición, mientras que otros momentos, se dedican a la explicación del funcionamiento del cuerpo humano y a los mecanismos psicológicos.
El “clima” relajado y agradable durante el proceso de formación, las actividades en los distintos grupos y los intercambios culturales, fomentan la aparición de un verdadero intercambio.
Los encuentros internacionales y viajes colectivos, ayudan a desarrollar lazos entre los estudiantes de los diferentes países (Francia, Italia, Quebec, España). La organización de estas actividades se apoya en el voluntariado, lo que permite disponer de tarifas asequibles para estos eventos.
Practicando
En la formación, es esencial practicar, para permitir el desarrollo de la percepción, la intuición y el aprendizaje de los cuidados. Cuanto más voy hacia mi mismo, más estoy en armonía con mis colores y más SOY, simplemente. Con humildad acompañar al otro.
Los numerosos momentos dedicados a compartir, por lo general, permiten a todos sentirse rápidamente integrados. Una estructura pedagógica guía las formaciones, pero ninguna norma estricta es impuesta, se deja espacio a la expresión personal de cada uno.
Escuchando

Es necesario escucharse a uno mismo y escuchar a los demás, eso permite desarrollar las capacidades sutiles de percepción. Confucio dijo: “Si el hombre tiene dos orejas y una boca , es para escuchar dos veces más que hablar”.
Se puede hablar de todo, durante las clases o fuera. Los formadores están disponibles para contestar a todas las preguntas y a las necesidades que surjan. Los asistentes, que ya han realizado la formación, también están presentes con su atención y su capacidad de escucha.
Se proponen ejercicios durante los seminarios y las prácticas para ayudar a despertar nuestra sensibilidad y nuestra escucha de la tierra, de los árboles, de las plantas y de los otros seres humanos. Durante los seminarios, también se presta mucha atención en acompañar las prácticas, que se realizan en grupos de dos personas. Se asesora y aconseja, con el fin de favorecer el desarrollo de una relación sana entre quien recibe y quien da el cuidado.
Con libertad

Con la libertad de ser uno mismo fuera de dogmas o religiones. Inspirándonos tanto en las tradiciones egipcias, esenias, budistas como ayurvédicas, queremos reencontrar “el arte de los cuidados”, para ayudar a cada uno a “ser uno mismo”, ser actor de su propia vida y artista en la expresión de sus colores. El objetivo es integrar las enseñanzas transmitidas en este curso, con nuestra propia práctica.
Nuestro mayor sensor somos nosotros mismos. La calidad de la mirada que tenemos sobre nosotros y nuestro entorno, nos permite “ver de otra manera”, acoger y transformar nuestras energías bloqueadas. Es por esto, que en el ambiente lleno de comunicación, creado en los seminarios, se busca favorecer la expresión de las dudas, proponiendo “dejar fuera” nuestros juicios internos, para desarrollar una mayor aceptación de nosotros mismos.
Porque “La Vida es un juego, juégalo”


