¿CUÁL ES SU ORIGEN?
Se remontan a la época del faraón Akenatón. Durante todo su reinado, instó a sus ciudadanos a desarrollar todas las formas de arte, particularmente el arte de la medicina y la curación.
Una parte de estos conocimientos fue llevada a Palestina con el éxodo de Moisés, y sucesivamente este arte se desarrolló a partir de numerosos contactos entre los esenios y sus vecinos, los egipcios.
El origen de la comunidad esenia es desconocido y el significado del nombre es incierto. Se trata de una corriente espiritual que se desarrolló particularmente en Palestina y Egipto. El lugar más conocido es Qumrán, cerca del Mar Muerto, donde se encontró una verdadera biblioteca de los primeros textos escritos. Este movimiento comenzó en el segundo o tercer siglo a. C. y se extendió hasta el siglo I, probablemente con la segunda persecución de los judíos por los romanos. Esta tradición se integró, probablemente, con otras culturas durante la diáspora judía.
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Esta comunidad estaba constituida por médicos, sanadores, agricultores y recolectores de fruta. Tenían un profundo conocimiento de los elementos y los colores.
Vivían una vida sencilla y ordenada cerca de las orillas de los lagos y ríos. No tenían esclavos ni sirvientes; entre ellos no había ni ricos ni pobres, compartían todo lo que tenían y dedicaban mucho tiempo al estudio de la medicina, la astronomía y la educación. Seguramente fueron los inspiradores del estilo de vida preconizado por los apóstoles.
Su estilo de vida les permitió vivir muchos años. Abandonaron los sacrificios de animales para seguir un régimen vegetariano.
Sus enseñanzas fueron muy influyentes probablemente en personajes como Elías, Juan Bautista, Juan el bien amado, así como en el mismo Jesús.
¿QUÉ RELACIÓN HAY ENTRE LOS EGIPCIOS Y LOS ESENIOS?
Algunas fuentes consideran que los esenios eran los guardianes de un antiguo conocimiento terapéutico que se remonta al que fue desarrollado notablemente por los sacerdotes egipcios bajo el reinado de Amenofis III y de Akenatón.
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El estudio de algunas prácticas egipcias y su comparación posterior con las transmitidas por los esenios permite establecer los siguientes vínculos entre ellos:
- La concepción del ser humano como un ser formado por varios cuerpos imbricados el uno dentro del otro;
- La práctica de la lectura del aura como herramienta de diagnóstico del estado de salud de estos cuerpos sutiles;
- El conocimiento de los chakras y nadis (corrientes de vida en el cuerpo), cuyo bloqueo conduce a un desequilibrio que afecta también al cuerpo físico;
- Numerosas prácticas terapéuticas esenia y egipcia tienen la intención de restaurar la armonía entre los chakras y fluidificar la corriente de vida en el cuerpo.
¿EN QUÉ CONSISTEN?
Los cuidados egipcio-esenios son sanaciones energéticas que permiten acompañar al paciente hacia el reencuentro del equilibrio de todos los componentes de su ser.
Permiten realizar un trabajo en profundidad y promover la mejora de la armonía entre los diferentes cuerpos energéticos del ser (etérico, emocional y mental). También nos permiten rastrear el origen del dolor para volver a su fuente. Ello favorece así una mejor alineación entre el cuerpo, el alma y el espíritu.
Estos cuidados están dirigidos a todos, en primer lugar para mantener un buen estado de equilibrio psicofísico, además de encontrar una respuesta a un trastorno físico, una enfermedad, o simplemente para profundizar en nosotros mismos y redescubrir nuestro ser.
Permiten traer más luz a nuestras áreas más ocultas o heridas, donde la energía del cuerpo no fluye con armonía. Permiten una liberación de la memoria celular (también llamada samskaras) y la liberación de energía en los principales nodos descritos por la tradición oriental. En este sentido, estos cuidados permiten reequilibrar el cuerpo y el alma, para encontrar la paz y la serenidad en nosotros y con nosotros mismos.
¿CÓMO PUEDEN AYUDAR?
Estos cuidados son una ayuda para la persona enferma, que sufre de privación existencial, de sufrimiento físico, psicológico y mental.
Actúan restableciendo la armonía entre el cuerpo y el alma, para reconectar al ser humano con las energías de la tierra y del cielo, conduciendo al organismo de nuevo al equilibrio y la armonía de su ser.
¿SON ÚTILES ESTOS CUIDADOS EN CASO DE ENFERMEDAD GRAVE?
La gama de cuidados egipcio-esenios incluye una serie de actuaciones que pueden apoyar y ayudar a las personas a vivir con enfermedades como la diabetes, el cáncer, la esclerosis múltiple, sida, alergias, intolerancias alimentarias, hipertensión, depresión, Alzheimer, Parkinson, etc. La comprensión de las causas que llevaron al individuo a la enfermedad permite ayudar a traer armonía y equilibrio entre cuerpo y alma.
Es evidente que estos cuidados en ningún caso y bajo ninguna circunstancia pueden sustituir el tratamiento médico indicado y/o prescrito por un profesional médico para estas u otras enfermedades relevantes, pero pueden ayudar en algunos aspectos a traer armonía a la persona que las sufre.
¿CÓMO PODEMOS AYUDAR A OTRAS PERSONAS?
Si nos fijamos en la definición de la palabra « ayudar » en el diccionario, podemos leer la primera definición: « colaborar, hacer algo que alivia o ayuda a solucionar un problema a alguien ».
Ayudar, siguiendo esta definición, es servir como puente para permitir que alguien (o uno mismo) pase de un estado del ser o una situación a otra, que es generalmente mejor o más beneficiosa.
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Para ayudar a los demás y servir como parte de un crecimiento interior personal, tenemos que ir más allá, inspirar, tocar profundamente el alma. ¿Cómo ayudar a ser mejor?
Nelson Mandela, en su toma de posesión de la presidencia de Sudáfrica en 1994, citó el texto de Marianne Williamson:
« Nuestro miedo más profundo no es que no estemos a la altura; nuestro miedo más profundo es que somos poderosos más allá de todos los límites. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que más nos asusta. Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, magnífico, con talentos maravillosos?
En realidad, ¿quién eres para no serlo?
Eres un hijo de Dios. Tu pequeñez no le sirve al mundo. La iluminación no consiste en empequeñecerse para evitar la inseguridad de los otros.
Nacimos para manifestar la gloria de Dios que está dentro de nosotros. No se encuentra solamente entre algunos elegidos, sino que está en cada uno de nosotros y si dejamos que nuestra luz brille, inconscientemente damos permiso a otros para hacer lo mismo.
Al liberarnos de nuestro propio miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los otros. »
Ayudar, en este sentido, contribuye a que nuestra luz y la luz interior de los demás se revelen cada vez más.
Ayudar es, ante todo, ayudarse a uno mismo. Se trata de introducir más luz o fluidez en nosotros, con una situación que sirva como punto de partida y que nos permita ir más allá de un estado de ser, un bloqueo o un aspecto en nosotros que llamamos « un poco menos luminoso o armonioso ».
Para alcanzar un estado trascendido, tenemos que tomar contacto con una parte de nosotros que está « más allá » de la conciencia limitada que podemos tener cuando vivimos la experiencia, para obtener una visión más amplia, objetiva y profunda. ¿Cómo tomar contacto con esta parte que está menos « afectada » por las emociones diarias, esa parte que nos desea el bien o esa parte que ve « más allá »? Varias tradiciones nos proponen métodos para lograr un poco más de silencio en nosotros, calmar las emociones que nos inclinan más a un lado que a otro, o calmar los pensamientos que nos hacen ser menos objetivos. Más allá de la técnica, es un enfoque de simplicidad el que debemos cultivar, que nos dé fluidez… el corazón.
Si pudiéramos dejar que nuestro corazón se expresara de forma espontánea, sin dejar que la mente o preguntas como « ¿esto es bueno?¿Debo…? » intervengan, o sin dar paso a emociones como la tristeza, la amargura, o lo que sea, del color que tengan, dejaríamos más libertad y más espacio para nuestra parte interna en nuestras vidas, más alegría, más felicidad y también más humanidad.
En muchos momentos no sabemos qué decir para responder a la demanda de la persona que está expresando sus dificultades. Escuchar, mostrarle atención y sonreír le harán sentir a esa persona que es importante y que está menos sola. Esto le dará un poco más de calor, un poco más de luz. Se trata entonces de acompañar el retorno a un sentido de unidad interior y exterior.
Pasos para ayudar:
Ayudar es establecer primero un equilibrio en nosotros, un equilibrio que nos permita no vivir en extremo, ignorando las situaciones dolorosas.
Ayudar es sinónimo de buscar establecer una calidad de vida y de estar en nosotros que nos traiga fluidez, placer, alegría y sentido de unidad. Se trata de aprender a escuchar nuestras necesidades, habilidades y cuerpo, a reconocer nuestras limitaciones y capacidades, fortalezas y debilidades. Consiste en ofrecerte momentos para ti mismo, tiempos de retiro, para proporcionarte un mejor avance.
Al introducir una mayor fluidez en nosotros, o dejando que la corriente de la vida circule con más libertad, llegamos a ser como un barco que fluye con la corriente del río, lo que nos proporciona mayor estabilidad, equilibrio, fuerza y sabiduría. Avanzamos así con la grandeza del todo.
De este modo, estableciendo la claridad, podemos con nuestro ejemplo acompañar a las personas en demanda, no a través de un proceso intelectual, sino más bien a través de una práctica que expresa una experiencia vivida, no solo de las dificultades y expectativas, sino también de confianza, equilibrio y fuerza. Esto nos permite expresar más comprensión y compasión hacia lo que vive el otro.
Ayudar, más que permitir crecer, permite y genera una « cadena » de transformación mucho más grande.
¿EN QUÉ CONSISTE UNA SESIÓN DE CUIDADOS?
Una sesión de cuidados tiene una duración entre 45 y 90 minutos.
El primer contacto con la persona que pide ayuda consiste en la escucha activa del motivo por el que acude a solicitar esta ayuda y en la recopilación de toda la información relevante relacionada con el mismo.
El cuidado, por lo general, se realiza en posición de decúbito, bien en el suelo o en una camilla, en un ambiente de paz. Dado que se utilizan aceites esenciales específicos y que se pueden realizar pequeños movimientos con las manos sobre la piel, se puede pedir que deje descubierta la zona sobre la que se va a realizar el cuidado, siempre respetando la intimidad de la persona.
Por lo general, es necesario realizar varias sesiones de cuidados, dependiendo de la naturaleza del problema y de la respuesta de la persona que los recibe, para sentir los resultados.
¿CÓMO SE PUEDE LLEGAR A REALIZAR ESTOS CUIDADOS?
Nuestros antepasados egipcios y esenios consideraban los cuidados como una forma de arte interior. Cada ser humano es increíblemente diferente. Esta singularidad es lo que lo hace tan profundo y conmovedor. Esta es también la razón por la cual un cuidado no puede ser mecánico ni aplicarse a todos por igual. La realización de un cuidado es un arte, solo dejándolo que enraíce en lo profundo de nosotros. Es un redescubrimiento de nuestra propia singularidad, que nos permite aceptar a los otros con sus diferencias.
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Los cuidados en sí son un arte que siempre se mejora, que cada día nos aporta un poco más. El aprendizaje de los cuidados es más un camino que un objetivo, ya que significa crecer y hacer crecer.
Conducir la conciencia de cada uno a encontrar de manera tangible el concepto de integridad entre el cuerpo y el alma puede dar un nuevo equilibrio al ser y, sobre todo, una base sólida para la creación de una relación de ayuda saludable entre quien lo asiste y la persona que elige recibir los cuidados. En la práctica del cuidado egipcio-esenio, es y sigue siendo importante prestar una especial atención a esta relación, puesto que las personas que buscan ayuda para salir de una dificultad, un dolor existencial o un malestar físico se presentan a menudo en un estado de necesidad que corresponde con un sentimiento interior de sentirse pequeño, abandonado y/o desamparado.
Los antiguos egipcios enseñaban, ante todo, cómo recuperar la dignidad de la persona, de tal manera que pudiera reconectarse con todos los recursos latentes y necesarios para su sanación. El hecho de redescubrir nuestra capacidad de ayuda consiste en comprender que no se es un sanador, sino que la experiencia adquirida a lo largo de los años permite convertirse en un puente entre lo humano y lo divino, entre el cuidado y la enfermedad. El acto del cuidado es un arte, un acto de amor, que se construye en la relación, en la cocreación entre quien realiza el cuidado y quien lo recibe.
Partiendo del principio según el cual el aprendizaje de los cuidados energéticos es indisociable de un estado de transformación interior, los cuidados enseñados durante los años de formación son simplemente pautas para aprender a dar forma al acto de aplicar el cuidado, sin importar quién pida la ayuda, gracias al redescubrimiento y uso de nuestras sensibilidades sutiles y de nuestras propias habilidades energéticas innatas.
¿EN QUÉ CONSISTE UNA LECTURA DE AURA?
La lectura del aura era y es una gran herramienta que da la capacidad de percibir el estado de salud y la armonía de los cuerpos sutiles en relación con el cuerpo físico.
La lectura del aura no es una técnica; cada persona desarrolla esta habilidad de manera diferente. Es una cuestión de mirada combinada con la perseverancia en el entrenamiento.
¿CUÁLES SON LOS NIVELES DEL AURA?
La lectura del aura es una práctica que consiste en tratar de ver los diferentes campos de energía que emanan del cuerpo de la persona que se desea « leer ».
El cuerpo emite diferentes radiaciones energéticas, llamadas auras, que se corresponden con diferentes informaciones de acuerdo con su esencia.
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Por lo tanto, se puede leer:
- El aura etérica o aura vital es el aura más fina y más próxima al cuerpo humano (abraza muy bien la forma del cuerpo). Se corresponde con la energía vital del ser, con su vitalidad.
- El aura astral tiene una radiación ligeramente más grande y alejada del cuerpo humano. Corresponde a las emociones (deseos, miedos y pasiones).
- El aura mental envuelve a las auras anteriores con una extensión mayor que el cuerpo. En ella se forman los pensamientos.
- El aura causal es todavía más grande que las anteriores. En ella podemos encontrar el origen de ciertas enfermedades cuya causa proviene de vidas pasadas o de la vida actual en relación con la gestación en el vientre de la madre. Nos conecta con el mundo de las causas.
¿CÓMO APRENDER A LEER EL AURA?
Aprender a « leer » el aura significa ser capaz de dejar que la persona llegue a nosotros con hospitalidad, comprensión y apertura, sin establecer ningún tipo de juicio hacia las diferentes facetas de la vida de una persona. El aura se presenta en forma de colores, imágenes, sentimientos o símbolos. Solo la experiencia adquirida a través de una larga práctica nos permite captar el significado.
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Leer auras no solamente significa tener acceso a un mundo donde los colores, los matices, tonos y la brillantez parecen inmejorables, sino que también nos permite ser capaces de dar una explicación o ayudar a la persona cuya aura estamos leyendo, identificando las dificultades que pueda tener. Leer auras es una herramienta valiosa para aquellos que quieren ayudar a su prójimo.
La práctica de la recepción que se aprende a desarrollar implica un reencuentro con nuestra transparencia interna. ¿Cómo acceder a las profundidades del otro si nos negamos a ver las nuestras? Es por eso que aprender a leer auras es un proceso inseparable de un trabajo de crecimiento interior. Cada color, cada imagen que surge es un indicador que se añade a un todo, a una globalidad, y esto nos dará una imagen más precisa de la persona que se encuentra frente a nosotros.
La lectura del aura se apoya en el punto de vista de considerar el cuerpo humano y su cuerpo sutil en su conjunto, es decir, como una sola cosa, un todo único e indivisible, donde los diferentes cuerpos coexisten y permiten vivir una calidad de vida más intensa y auténtica. Este punto de vista permite acoger la parte divina, humana y animal que existe en cada uno de nosotros, para disfrutar de la singularidad de nuestro ser y la de los demás, así como para encontrar la libertad de ser uno mismo.
Esta libertad interior se puede cultivar gradualmente tomando conciencia de la « sacralidad » que se manifiesta en cada momento de nuestra vida cotidiana.
A veces, saber más acerca de lo que es desconocido, ignorado o negado permite que el cuerpo se relaje y viva con mayor paz de espíritu esos estados de ánimo que eran inevitables, como el sufrimiento, el dolor o la incomodidad, ya que entiende que todo es parte del proceso de crecimiento: el del alma.
Desde este punto de vista, los obstáculos son creados por nosotros, por nuestra mirada, y viven solo porque nosotros los aceptamos como tales. Las respuestas y soluciones dependen de la mirada con la que percibimos y medimos el mundo. Cambiar la visión del mundo depende de la importancia de los obstáculos que la vida nos presenta. Sin embargo, si mira en su interior, en su corazón, podrá comprobar que no hay más obstáculos.
Crecer significa encontrar su propio equilibrio alma-cuerpo y desarrollar las respuestas a los problemas que la vida nos ofrece, dejando caer los automatismos que nos condicionan. En esta cualidad del espíritu, los obstáculos jamás tienen lugar. Solo existe la sensación que se deriva de haber quemado con la llama del corazón los obstáculos y su realidad ilusoria.
Toda experiencia de vida es digna de ser vivida. Ello permite aprender a reeducar nuestra propia mirada con el fin de ver las cosas sin juzgar y de observar siempre con ternura sincera y con un poco de humor. Esto nos puede ayudar a que hagamos de todos los acontecimientos de nuestra vida una verdadera fuente de riqueza y crecimiento.
LECTURA DE AURA Y VIDAS PASADAS
Aprender a leer el aura permite abrir una ventana no solamente sobre la vida actual de la persona, sino también más allá, incluso sobre las vidas anteriores. La experiencia enseña que el lector puede ver lo que el alma de la persona a la que se está haciendo la lectura de aura está lista para mostrar. Cada conciencia es libre de abrirse y mostrar lo que es más útil para su crecimiento.